Al principio circulábamos por una carretera de 4 carriles para cada sentido. A la salida de Oakland hemos encontrado un poco de atasco. Más tarde hemos estado circulando durante unos 70 kilómetros por una carretera de un sólo carril por sentido, pero con otros carriles para salir y entrar. La circulación seguía siendo rápida. Durante este trayecto el paisaje estaba dominado por campos de cultivo de maíz, entre otros. Graneros y granjas como los de las películas y viviendas unifamiliares con cipreses y palmeras. Muy frecuentemente había comercios pegados a la carretera: wendys, mcdonnals, markets y muchas gasolineras.
Después de comer hemos entrado en Yosemite. La carretera se estrecha, habitualmente había un precipicio a uno de los lados y siempre era cuesta arriba o cuesta abajo. Las curvas eran cerradísimas. No se podía conducir por encima de los 50 km/h.
Al llegar nos sorprende el pueblo. Es una calle, pero con 6 carriles y vías de servicio. Los extremos están llenos de hoteles, restaurantes y tiendas. Parece que es un pueblo montañero donde la gente se aloja para esquiar, pescar o acampar en los alrededores.
Nosotros nos quedamos a dormir en el Best Western. Es un hotel modesto pero con todas las comodidades: habitaciones limpias y amplias, piscina cubierta, desayuno incluido, wifi gratuito...
Para cenar, hemos encontrado un restaurante genial justo enfrente, aunque, al final, un poco elevado de precio: una entrada, dos segundos de pescado y marisco preparados al horno y dos bebidas por 60 dólares sin propina.
Mañana atravesaremos el desierto del Death Valley para llegar a las Vegas, el camino será largo pero esperamos que la carretera sea más cómoda.
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