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Hoy es el día del viaje a Abu-Simbel. Nos levantaron a las 2,00 de la mañana; nos dieron un café y un paquete tipo pic-nic. Salimos hacia las 3,00 horas de la madrugada y nos llevaron en un autobús grande, hasta un sitio en convoy y vigilado por la policía. Emprendimos el viaje casi una hora después. En el mismo autobús iba un grupo de portugueses que llevaban la almohada para dormir bien en el camino.
Es una carretera de 300 km por el desierto que te lleva a Abu-Simbel por donde sólo circulan autobuses turísticos y personal militar.

Llegamos como a las 7,00 de la mañana y teníamos mucho frío por culpa de la climatización del autobús. Desayunamos en el autobús y enseguida nos bajamos. En el camino se ven puntos de control de policía/militares;,un canal del río y una serie de extensiones dedicadas a experiencias de cultivos.

Había otra vez muchísima gente; Hamada nos explicó los templos, en general, y luego nos dijo que  podíamos pasar a cada uno de ellos por nuestra cuenta. Había tanta gente que nos podían ver bien. Parece ser que es uno de los días de más afluencia, se junta la gente del día 31 y del día 1 de enero.
Volvimos como a las 12,0 horas y estábamos muy cansados.

Después de comer y descansar un poco, hemos ido a ver la Cantera de Aswan donde está el obelisco inacabado de la reina Hatshepsut. Había mucha gente y está muy preparada para que se pueda visitar; hay escaleras, pasarelas y al final había hasta un mercadillo.

Luego hemos ido a ver la presa y el lago Nasser que está muy controlado por los militares. A la vuelta hemos parado en un tienda de esencias. Nos han hecho la demostración; era un chico muy simpático y que se lo sabía todo. Hemos comprado 4 esencias.
Hemos llegado al barco hacia las 17,00h. Nos
prepararemos para la fiesta de Nochevieja... ya veremos que tal sale.

Tuvimos la cena, un poco extraordinaria, le echan mucha alegría y estuvo bien. Luego subimos al salón y había “baile del vientre”(un poco cutre); llegó un bailarina y sacó a los chicos: Laura, Pilar y Kaco. Luego llegó un “derviche” que fue muy curioso; enseguida se fueron corriendo a otro barco.

Llevaron uvas pero los andaluces (compañeros de barco) también tenían; nos invitaron pero nos fuimos; se quedaron Pilar y Kaco. Estábamos muy cansados. Mañana salimos para el Cairo.

El abuelo Juan

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